Series largas o cortas: cuáles son mejores para correr más rápido

Las series cortas no son solo para correr rápido y las largas no son únicamente para sufrir más. Cada formato genera adaptaciones diferentes. Elegir correctamente depende de la distancia, del nivel del corredor y del objetivo fisiológico de la sesión.

Una de las dudas más habituales cuando un corredor empieza a entrenar con cierta estructura es si conviene hacer series largas o cortas.

La respuesta rápida sería: depende.

Pero esa respuesta, aunque sea cierta, sirve de poco si no explicamos de qué depende. Lo importante no es decidir si unas son mejores que otras en abstracto, sino entender qué adaptación busca cada tipo de serie, qué fatiga genera y cuándo encaja dentro de una planificación.

Las series cortas no son mejores porque permitan correr más rápido. Las series largas tampoco son superiores porque parezcan más específicas o más exigentes. Son herramientas diferentes.

Una sesión de 12 x 400 metros y una sesión de 4 x 2000 metros no compiten entre sí. No buscan exactamente lo mismo, no generan el mismo tipo de fatiga y no deberían utilizarse de la misma manera si estás preparando un 5K, un 10K, una media maratón o un maratón.

El error aparece cuando el corredor elige la sesión por estética.

Los 400 metros gustan porque generan ritmos atractivos en Strava. Los 2000 metros imponen porque parecen un entrenamiento serio. Los 1000 metros se han convertido en una especie de unidad universal del corredor popular.

Pero el entrenamiento no consiste en coleccionar sesiones reconocibles. Consiste en colocar el estímulo correcto en el momento adecuado.

Qué son las series cortas

En running, solemos hablar de series cortas cuando las repeticiones se sitúan aproximadamente entre 100 y 600 metros, aunque la frontera no es matemática. También pueden prescribirse por tiempo, mediante esfuerzos de entre 20 segundos y 2 minutos.

Algunos ejemplos habituales son:

  • 8 x 200 metros.
  • 12 x 300 metros.
  • 10 x 400 metros.
  • 8 x 500 metros.
  • 6 x 1 minuto fuerte.

Este tipo de trabajo permite correr a ritmos altos sin acumular demasiado tiempo continuo de fatiga. Por eso resulta útil para mejorar la velocidad, la economía de carrera, la técnica a ritmos elevados, la potencia aeróbica y la respuesta neuromuscular.

Ahora bien, no todas las series cortas producen el mismo estímulo.

No es igual realizar 10 x 200 metros con una recuperación amplia, buscando velocidad y buena mecánica, que completar 16 x 400 metros con una pausa breve. En el segundo caso, la sesión puede transformarse en un entrenamiento aeróbico muy exigente.

La distancia de la repetición importa, pero no explica por sí sola el entrenamiento. También influyen:

  • El ritmo.
  • La recuperación.
  • El volumen total.
  • El terreno.
  • La posición de la sesión dentro de la semana.
  • La fatiga acumulada.

Qué son las series largas

Las series largas suelen incluir repeticiones desde 1000 hasta 5000 metros. También pueden plantearse como intervalos de entre 4 y 15 minutos.

Algunos ejemplos:

  • 6 x 1000 metros.
  • 5 x 1200 metros.
  • 4 x 1600 metros.
  • 3 x 2000 metros.
  • 3 x 3000 metros.
  • 2 x 5000 metros.

Este tipo de entrenamiento desarrolla especialmente la capacidad de sostener un ritmo elevado durante más tiempo. Dependiendo de la sesión, las repeticiones pueden ejecutarse cerca del ritmo de 10K, del umbral, del ritmo de media maratón o del ritmo de maratón.

Las series largas enseñan al corredor a no depender únicamente de la velocidad. Obligan a regular, mantener la respiración, sostener la técnica y controlar el esfuerzo cuando la repetición empieza a hacerse larga.

Por eso suelen tener un papel importante en la preparación de 10K, media maratón y maratón. También son útiles para 5K, especialmente en corredores que tienen velocidad suficiente, pero pierden mucho rendimiento cuando deben mantenerla.

La diferencia real está en la duración del estímulo

Pensar solo en metros puede ser engañoso.

Para un corredor que completa un 10K en 30 minutos, una repetición de 1000 metros a ritmo de carrera dura aproximadamente 3 minutos.

Para un corredor de 55 minutos en 10K, esa misma repetición dura alrededor de 5 minutos y 30 segundos.

La distancia es idéntica, pero el estímulo fisiológico no.

Por eso conviene valorar también el tiempo de exposición. Una repetición de 400 metros puede durar poco más de un minuto para un corredor rápido o más de dos minutos para un corredor principiante.

Esta es una de las limitaciones de muchos planes genéricos. Copian distancias sin adaptar la duración real del esfuerzo.

El cuerpo no entiende de números redondos. Entiende de intensidad, duración, recuperación y repetición.

Qué trabajan las series cortas

Las series cortas suelen utilizarse para desarrollar cuatro capacidades principales.

Velocidad

Permiten correr a ritmos superiores a los de competición de fondo. No buscan necesariamente convertir al corredor en velocista, sino mejorar su capacidad para moverse con soltura a ritmos altos.

Cuando un ritmo rápido deja de ser mecánicamente extremo, los ritmos de 5K, 10K o media maratón pueden sentirse más controlables.

Economía de carrera

Correr rápido, con buena técnica y sin una fatiga excesiva, puede mejorar la coordinación, la reactividad, la aplicación de fuerza y la eficiencia de la zancada.

El problema aparece cuando cada repetición se convierte en una pelea. En ese punto ya no se está trabajando una mecánica eficiente, sino la capacidad de correr mal bajo fatiga.

Potencia aeróbica

Algunas sesiones de intervalos cortos, especialmente con recuperaciones incompletas, permiten acumular tiempo a intensidades cercanas al consumo máximo de oxígeno.

La literatura científica insiste en que las adaptaciones del entrenamiento interválico dependen de la intensidad, la duración del intervalo, el descanso y el volumen total, no simplemente de utilizar la etiqueta HIIT. Una revisión de MacInnis y Gibala sobre las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento interválico desarrolla precisamente esta idea.

Componente neuromuscular

Las series cortas recuerdan al cuerpo que correr no consiste únicamente en disponer de un buen sistema cardiovascular.

También es necesario aplicar fuerza con rapidez, mantener una postura estable, reducir tiempos de contacto y conservar una zancada reactiva.

Qué trabajan las series largas

Las series largas tienen un perfil diferente.

Tolerancia al ritmo

Si preparas un 10K y solo realizas repeticiones de 300 o 400 metros, puedes mejorar tu velocidad, pero quizá no estés entrenando suficientemente la capacidad de mantener el ritmo durante varios minutos.

Las series largas obligan a sostener el esfuerzo cuando la comodidad inicial desaparece.

Control del esfuerzo

Este tipo de sesión ayuda a encontrar un ritmo que pueda mantenerse de manera estable.

Es especialmente útil para corredores que comienzan cada repetición demasiado rápido y terminan perdiendo rendimiento de forma progresiva.

Umbral

Muchos entrenamientos de series largas se realizan cerca del umbral o ligeramente por encima, dependiendo del objetivo.

No son sprints ni deberían convertirse en esfuerzos máximos desde la primera repetición. Su valor está en acumular tiempo de calidad con una fatiga controlada.

Para entender mejor esta relación entre intensidad, duración y rendimiento, también resulta útil el trabajo clásico de Véronique Billat sobre el entrenamiento interválico.

Especificidad competitiva

Para media maratón y maratón tiene más sentido acumular bloques relativamente largos cerca de los ritmos específicos que limitarse a realizar repeticiones cortas a velocidades que apenas aparecen en competición.

En el caso del maratón, esta especificidad debe integrarse con una adecuada preparación general para la distancia y con una progresión coherente del volumen.

Series cortas para 5K

En 5K, las series cortas tienen mucho sentido.

Es una prueba suficientemente rápida como para que la economía a ritmos elevados y la tolerancia a intensidades altas sean determinantes.

Ejemplos útiles:

  • 10 x 400 metros a ritmo de 5K o ligeramente más rápido, recuperando entre 60 y 90 segundos.
  • 12 x 300 metros algo más rápido que el ritmo de 5K, recuperando 60 segundos.
  • 8 x 500 metros a ritmo de 5K, recuperando 90 segundos.

También pueden incluirse rectas, cuestas cortas o repeticiones de 200 metros.

Pero no todo debe ser velocidad pura. El 5K es una prueba rápida, pero no es un sprint largo. Si el entrenamiento se limita a repeticiones muy cortas, el corredor puede desarrollar mucha velocidad y poca capacidad de sostenerla.

Una preparación equilibrada debería alternar sesiones cortas con bloques más largos, como 5 x 1000 o 3 x 1600 metros.

Series largas para 5K

Aunque pueda parecer contradictorio, las series largas también son muy útiles en 5K.

Un corredor necesita mantener una intensidad elevada durante 15, 20, 25 o 30 minutos, según su nivel. Esa capacidad no se construye únicamente con repeticiones de 200 y 400 metros.

Ejemplos:

  • 5 x 1000 metros a ritmo de 5K, recuperando 2 minutos.
  • 3 x 1600 metros entre ritmo de 5K y ritmo de 10K.
  • 4 x 1200 metros a ritmo controlado.

Estas sesiones son más exigentes desde el punto de vista mental, pero también más reveladoras. Permiten comprobar si el corredor tiene ritmo real o solo velocidad en repeticiones breves.

Series cortas para 10K

Para 10K, las series cortas desempeñan un papel complementario pero importante.

Sirven para trabajar economía, mejorar la técnica a ritmos altos y correr por encima del ritmo de competición sin acumular demasiada fatiga continua.

Ejemplos:

  • 12 x 400 metros a ritmo de 5K-10K.
  • 10 x 500 metros a ritmo de 5K controlado.
  • 16 x 300 metros rápidos, pero técnicamente limpios.

El error habitual es hacer los 400 metros demasiado rápido y pensar que esa velocidad se transferirá automáticamente al 10K.

No siempre sucede.

Puedes ser muy bueno corriendo repeticiones de 400 metros con recuperación y seguir teniendo problemas para mantener un ritmo constante durante diez kilómetros.

Series largas para 10K

En una preparación de 10K, las series largas suelen adquirir bastante protagonismo.

Ejemplos:

  • 6 x 1000 metros a ritmo de 10K, recuperando 90 segundos.
  • 5 x 1200 metros a ritmo de 10K.
  • 4 x 2000 metros ligeramente más lento que el ritmo de 10K.
  • 3 x 3000 metros a ritmo de umbral.

Estas sesiones construyen la resistencia específica que permite trasladar el rendimiento del entrenamiento a la competición.

También obligan a regular. Si el primer 2000 sale cinco segundos por kilómetro más rápido de lo previsto, es probable que la sesión termine deteriorándose.

Series cortas para media maratón

En media maratón, las series cortas son útiles, pero no deberían convertirse en el centro de la planificación.

Pueden emplearse durante las primeras fases para mejorar la velocidad de base o en fases específicas para mantener chispa sin acumular una fatiga excesiva.

Ejemplos:

  • 10 x 400 metros a ritmo de 5K-10K.
  • 8 x 500 metros rápidos, pero controlados.
  • 10 x 1 minuto fuerte y 1 minuto suave.

No es necesario realizar series cortas todas las semanas durante una preparación de media maratón. Sin embargo, eliminarlas por completo tampoco suele ser recomendable.

Un corredor de media maratón también necesita economía, coordinación y capacidad para cambiar de ritmo.

Series largas para media maratón

La media maratón premia especialmente la capacidad de mantener ritmos cercanos al umbral.

Por eso las series largas resultan muy útiles.

Ejemplos:

  • 4 x 2000 metros a ritmo de media maratón o ligeramente más rápido.
  • 3 x 3000 metros a ritmo de media maratón.
  • 2 x 5000 metros a ritmo controlado.
  • 5 x 1600 metros entre ritmo de 10K y ritmo de media.

El objetivo no es terminar destruido. Se busca acumular tiempo de calidad en una zona exigente pero sostenible.

Una buena sesión de media maratón no debería parecer un 5K dividido en varios bloques. Debería parecer una conversación seria con el ritmo objetivo.

Series cortas para maratón

En maratón, las series cortas son complementarias.

No porque no sirvan, sino porque la prueba no se decide por la capacidad de correr 400 metros rápido. Se decide por la capacidad de mantener un ritmo submáximo durante mucho tiempo, gestionar la energía, tolerar el impacto y conservar la musculatura funcional.

Ejemplos:

  • 10 x 400 metros a ritmo de 10K.
  • 12 x 300 metros en subida suave.
  • 8 x 1 minuto rápido y 1 minuto suave al final de un rodaje.

Estas sesiones pueden mejorar la economía, la coordinación y la sensación de ritmo.

Sin embargo, no deberían sustituir al trabajo de ritmo de maratón, al umbral ni a la tirada larga específica para maratón.

Series largas para maratón

Para maratón, las series largas suelen ser más relevantes.

Esto no significa realizar siempre bloques extremos o entrenamientos máximos. En maratón, muchas series largas se ejecutan a ritmo de maratón, ligeramente por encima o cerca del umbral controlado.

Ejemplos:

  • 3 x 5000 metros a ritmo de maratón, recuperando 1000 metros suaves.
  • 4 x 3000 metros entre ritmo de maratón y ritmo de media.
  • 2 x 6000 metros a ritmo de maratón dentro de una tirada larga.
  • 5 x 2000 metros a ritmo de umbral controlado.

El maratón requiere especificidad.

Una sesión de 20 x 400 metros puede dejar buenas sensaciones, pero no necesariamente prepara al corredor para sostener el ritmo cuando llega el kilómetro 32.

Para definir correctamente ese ritmo, conviene tener claro qué es el ritmo de maratón y cómo calcularlo.

El papel de la recuperación

La recuperación modifica por completo el significado de una sesión.

No es igual realizar 10 x 400 metros recuperando 2 minutos que completar esas mismas repeticiones con 45 segundos de pausa.

En el primer caso, probablemente se trabaje más la velocidad, la técnica y la capacidad de repetir esfuerzos rápidos con buena mecánica.

En el segundo, la sesión se vuelve más aeróbica, más densa y más exigente metabólicamente.

Lo mismo ocurre con las series largas.

Un 4 x 2000 metros con tres minutos de recuperación permite mantener más calidad en cada repetición. Con 60 segundos de pausa, la sesión se aproxima más a un bloque continuo fragmentado.

No existe una recuperación perfecta. Existe una recuperación coherente con el objetivo.

  • Para trabajar velocidad, conviene recuperar lo suficiente para correr bien.
  • Para mejorar la tolerancia al ritmo, puede reducirse la pausa.
  • Para simular fatiga específica, los bloques pueden situarse después de un volumen previo.

Lo que no tiene sentido es copiar una sesión sin entender para qué sirve la recuperación.

El error de correr todas las series demasiado rápido

Este es uno de los errores más habituales.

El corredor ve un entrenamiento de 6 x 1000 metros y lo convierte automáticamente en una competición.

El primer mil sale más rápido de lo previsto. El segundo también. En el tercero empiezan los problemas. En el quinto la técnica se deteriora. En el sexto se salva la media a base de sufrimiento.

Después se interpreta que el entrenamiento ha salido bien porque el ritmo medio es alto.

No necesariamente.

Una sesión de series no se evalúa solo por el promedio. También debe analizarse:

  • La estabilidad de los ritmos.
  • La relación entre ritmo y esfuerzo.
  • La técnica.
  • La capacidad de recuperación.
  • El impacto sobre las sesiones siguientes.
  • El encaje dentro de la semana.

Si cada entrenamiento de calidad termina como una competición, el problema no suele estar en la sesión, sino en su ejecución.

Cuándo elegir series cortas

Tiene sentido priorizar series cortas cuando se busca mejorar:

  • La velocidad.
  • La economía de carrera.
  • La técnica a ritmos altos.
  • La reactividad.
  • La capacidad para cambiar de ritmo.

También son útiles en las primeras fases de una preparación, cuando todavía no interesa acumular demasiada fatiga específica.

Encajan especialmente bien en corredores que preparan 5K o 10K, que vienen de una etapa de mucho volumen lento o que han perdido capacidad para correr con soltura.

La condición es que se ejecuten con control.

Si las series cortas se realizan muy por encima del nivel del corredor y con una técnica deteriorada, no se está trabajando velocidad. Se está entrenando el descontrol.

Cuándo elegir series largas

Tiene sentido priorizar series largas cuando el objetivo es mejorar la capacidad de sostener un ritmo.

Son especialmente relevantes para 10K, media maratón y maratón. También para corredores de 5K que ya tienen velocidad, pero pierden rendimiento a mitad de carrera.

Encajan bien en fases específicas, cuando ya existe una base aeróbica suficiente y se busca aproximar el entrenamiento a las demandas de la competición.

También son una herramienta excelente para aprender a regular.

En una repetición de 300 metros puede ocultarse una mala salida. En una de 3000 metros, no.

Cómo combinar series largas y cortas

La mayoría de corredores populares no necesita elegir entre series largas o cortas.

Necesita combinarlas mejor.

Una estructura sencilla podría ser:

Fase inicial

  • Rectas.
  • Cuestas cortas.
  • Fartlek.
  • Series cortas controladas.
  • Trabajo técnico.

Fase intermedia

  • Series cortas y medias.
  • Mayor volumen de calidad.
  • Progresión del tiempo de exposición.
  • Sesiones de umbral.

Fase específica

  • Bloques largos.
  • Ritmos próximos a la competición.
  • Menor recuperación.
  • Entrenamientos dentro de rodajes o tiradas largas.

Semanas de descarga

  • Pequeñas dosis de intensidad.
  • Menor volumen total.
  • Recuperaciones amplias.
  • Prioridad técnica.

Una secuencia posible para preparar un 10K sería:

  • Semana 1: 12 x 400 metros.
  • Semana 2: 5 x 1000 metros.
  • Semana 3: 4 x 2000 metros.
  • Semana 4: 10 x 300 metros en una semana más ligera.

Este tipo de alternancia evita repetir constantemente el mismo estímulo.

Ejemplos prácticos según objetivo

Para mejorar en 5K

Sesión corta: 12 x 400 metros a ritmo de 5K o ligeramente más rápido, recuperando 75 segundos.

Sesión larga: 5 x 1000 metros a ritmo de 5K, recuperando 2 minutos.

La primera sesión trabaja la velocidad, la economía y la tolerancia a ritmos altos. La segunda obliga a sostener el ritmo real de competición.

Para mejorar en 10K

Sesión corta: 10 x 500 metros a ritmo de 5K-10K, recuperando 75 segundos.

Sesión larga: 4 x 2000 metros a ritmo de 10K controlado o ligeramente más lento, recuperando 2 minutos.

La sesión corta aporta velocidad. La larga desarrolla la resistencia específica.

Para mejorar en media maratón

Sesión corta: 10 x 400 metros a ritmo de 10K, recuperando entre 60 y 75 segundos.

Sesión larga: 3 x 3000 metros a ritmo de media maratón, recuperando 2 minutos.

La primera mantiene la economía. La segunda reproduce mejor las demandas de la competición.

Para mejorar en maratón

Sesión corta: 8 x 600 metros a ritmo de 10K, con una recuperación suficiente para mantener la técnica.

Sesión larga: 3 x 5000 metros a ritmo de maratón dentro de una sesión de volumen medio o alto.

La corta evita perder velocidad. La larga prepara el ritmo que realmente importa.

Series por ritmo o por esfuerzo

El ritmo es una referencia útil, pero no siempre debe mandar.

En series cortas, el GPS puede ofrecer datos poco fiables, especialmente en ciudad, pista, zonas con curvas o lugares con mala señal.

En repeticiones de 200 o 300 metros suele ser más útil controlar:

  • El tiempo total de la repetición.
  • La sensación.
  • La técnica.
  • La estabilidad entre intervalos.

En series largas, el ritmo medio resulta más fiable. Aun así, debe interpretarse junto con la percepción de esfuerzo.

Un 2000 metros a ritmo de 10K con calor, viento o fatiga acumulada no representa lo mismo que esa misma repetición en condiciones ideales.

El entrenamiento inteligente no consiste en obedecer al reloj. Consiste en saber cuándo el reloj ofrece información y cuándo introduce ruido.

Señales de que haces demasiadas series cortas

Puede que estés abusando de las series cortas si:

  • Cada vez corres más rápido en los entrenamientos, pero no mejoras en carrera.
  • Acumulas molestias en gemelos, sóleos, isquios o tendón de Aquiles.
  • Te cuesta mantener ritmos medios durante bloques largos.
  • Todas las sesiones de calidad son muy intensas y fragmentadas.
  • Apenas trabajas el ritmo específico de competición.

Las series cortas son útiles, pero no pueden ser la base de toda la preparación en pruebas de fondo.

Señales de que haces demasiadas series largas

También se puede abusar de las series largas.

Puede estar ocurriendo si:

  • Terminas todas las sesiones muy fatigado.
  • Pierdes velocidad y capacidad para cambiar de ritmo.
  • Todos los ritmos de entrenamiento empiezan a parecerse.
  • Cada sesión se convierte en una carrera.
  • La recuperación entre entrenamientos empeora.

El fondo no consiste únicamente en aguantar. También necesitas correr bien.

Qué dice la evidencia sobre la combinación de intensidades

La evidencia disponible sugiere que la respuesta al entrenamiento interválico depende de la interacción entre intensidad, duración, recuperación y volumen total.

Un estudio de Seiler y colaboradores sobre los efectos combinados de la intensidad y la duración del trabajo mostró que no basta con aumentar la intensidad de forma indiscriminada. La duración total del estímulo también condiciona las adaptaciones.

La lectura práctica es sencilla: correr más rápido no siempre significa entrenar mejor.

Una sesión eficaz es aquella que acumula suficiente trabajo en la zona prevista, permite mantener una técnica razonable y no compromete de forma innecesaria el resto de la semana.

La mejor opción para corredores populares

Para la mayoría de corredores populares, la respuesta sensata es combinar ambos formatos.

Las series cortas sirven para mejorar la velocidad, la técnica y la economía.

Las series largas sirven para mejorar la tolerancia al ritmo, la regulación y la especificidad.

Un corredor de 5K necesitará mayor presencia de series cortas que uno de maratón.

Un corredor de maratón necesitará más bloques largos y trabajo específico, pero seguirá beneficiándose de pequeñas dosis de velocidad.

Un corredor con poca base debe tener cuidado con los entrenamientos largos y agresivos.

Un corredor con mucha resistencia, pero poca chispa, puede mejorar con intervalos cortos bien ejecutados.

No existe una receta universal. Existe un contexto.

Conclusión

No se trata de elegir entre series largas o cortas como si una opción fuera superior.

Las series cortas ayudan a correr más rápido, mejorar la economía, trabajar la técnica y alcanzar intensidades elevadas con una exposición limitada.

Las series largas enseñan a sostener el ritmo, regular el esfuerzo, acumular tiempo de calidad y aproximarse a las demandas reales de pruebas como 10K, media maratón o maratón.

La clave está en no confundir velocidad con descontrol ni especificidad con sufrimiento.

Un buen plan no incluye series porque sí. Las coloca con una intención concreta.

Y, casi siempre, el corredor que mejora no es el que realiza las sesiones más espectaculares, sino el que entiende qué está entrenando cada día.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor, series largas o cortas?

Depende del objetivo. Las series cortas son más útiles para trabajar velocidad, economía y técnica a ritmos altos. Las series largas son mejores para sostener ritmos específicos y mejorar la resistencia a intensidades exigentes.

¿Las series cortas sirven para preparar un maratón?

Sí, pero como complemento. Ayudan a mantener la velocidad, la economía y la técnica, pero no sustituyen las tiradas largas, los bloques a ritmo de maratón ni el trabajo de umbral.

¿Las series largas sirven para 5K?

Sí. Aunque el 5K sea una prueba rápida, exige sostener una intensidad elevada durante varios minutos. Sesiones como 5 x 1000 o 3 x 1600 metros pueden resultar muy útiles.

¿Cuántas veces por semana debo hacer series?

Para la mayoría de corredores populares, una o dos sesiones de calidad por semana son suficientes. Hacer más series no implica necesariamente mejorar más. La recuperación y el volumen fácil también forman parte del entrenamiento.

¿Es mejor hacer las series en pista o en asfalto?

La pista facilita el control de la distancia y el ritmo. El asfalto puede ser más específico para competiciones en ruta. Lo importante es elegir un terreno seguro, estable y coherente con el objetivo.

¿A qué ritmo deben hacerse las series largas?

Depende de la prueba. Para 10K suelen situarse cerca del ritmo de 10K o del umbral. Para media maratón, cerca del ritmo de media o ligeramente más rápido. Para maratón, muchas veces se realizan a ritmo de maratón o a ritmo de umbral controlado.

¿A qué ritmo deben hacerse las series cortas?

Normalmente se ejecutan entre ritmo de 5K y ritmos más rápidos, dependiendo de la distancia, la recuperación y el objetivo. No todas las series cortas deben hacerse al máximo.