
Tapering para maratón: cómo bajar carga sin llegar plano a la carrera
El tapering es una de las fases peor entendidas en la preparación de un maratón.
Después de semanas acumulando kilómetros, tiradas largas, sesiones a ritmo maratón, trabajo de umbral, fuerza y fatiga por todos lados, llega el momento de bajar carga. Y ahí muchos corredores empiezan a liarla.
Unos descansan demasiado pronto. Otros recortan tanto el volumen que llegan a la salida con las piernas apagadas. Otros mantienen la intensidad como si todavía estuvieran en pleno bloque específico. Y otros, directamente, convierten la semana previa al maratón en una sucesión de dudas, pruebas, rodajes raros y comprobaciones innecesarias.
El tapering no consiste en dejar de entrenar.
Consiste en reducir la fatiga sin perder la forma.
Esa es la clave. No estás intentando mejorar en los últimos diez días. Estás intentando no estorbar a todo lo que ya has construido durante meses.
En este artículo vamos a ver qué es realmente el tapering, qué dice la ciencia, por qué no siempre conviene copiar las recomendaciones clásicas al pie de la letra, cómo debería plantearse en maratón y qué errores debes evitar si quieres llegar fresco, pero no plano, al día de la carrera.
Tabla de contenidos
Qué es el tapering en running
El tapering es una reducción planificada de la carga de entrenamiento antes de una competición importante.
No es descanso absoluto. No es “hacer cuatro rodajes y ya está”. No es dejar de correr para guardar energía. Y, desde luego, no es meter entrenamientos duros de última hora para confirmar que estás en forma.
La definición más útil para un corredor sería esta:
El tapering es una fase de puesta a punto en la que reduces la fatiga acumulada, mantienes los estímulos necesarios para conservar la forma y llegas al día de la carrera con el cuerpo preparado para expresar el rendimiento.
La palabra importante aquí es “expresar”.
La forma no aparece mágicamente durante el tapering. La forma ya está construida. Lo que haces en esta fase es permitir que salga a la superficie.
Durante una preparación de maratón, especialmente si has entrenado con volumen alto, es normal que llegues a las últimas semanas con una mezcla de buena forma y fatiga acumulada. Puedes estar muy bien entrenado y, a la vez, no sentirte especialmente fresco. De hecho, eso suele ser parte del proceso.
El problema aparece cuando no distingues entre falta de forma y fatiga.
Si has entrenado bien, la solución no es seguir apretando. La solución es bajar la carga con criterio.
Pero bajar la carga no significa apagar el sistema.
Qué dice la ciencia sobre el tapering
La investigación clásica sobre tapering suele apuntar en una dirección bastante estable: antes de una competición importante, conviene reducir el volumen de entrenamiento durante unas dos o tres semanas, mantener la frecuencia, conservar o incluso aumentar ligeramente la intensidad y llegar a la carrera con menos fatiga acumulada.
En términos generales, muchas revisiones han hablado de reducciones importantes del volumen, a menudo entre el 40% y el 60%, y de posibles mejoras de rendimiento en torno al 2-3% cuando el tapering está bien ejecutado.
Sobre el papel, suena bastante sencillo:
- Bajas volumen.
- Mantienes intensidad.
- Mantienes frecuencia.
- Descansas más.
- Compites mejor.
El problema es que el running, especialmente el running de fondo, no siempre encaja tan bien en esa fórmula.
Buena parte de la evidencia sobre tapering procede de deportes de resistencia como la natación o el ciclismo. Y eso importa mucho.
Un nadador o un ciclista pueden acumular más horas de entrenamiento semanal con menos impacto excéntrico que un corredor. En running, cada zancada implica impacto, daño muscular, carga tendinosa, estrés articular y fatiga mecánica. No es solo un problema cardiovascular.
Por eso, extrapolar directamente lo que funciona en natación o ciclismo al maratón puede ser demasiado simplista.
En maratón no solo quieres llegar descansado. Quieres llegar descansado, sí, pero también con las piernas acostumbradas a correr, con tono, con rutina y con la sensación de que el cuerpo sigue entendiendo lo que tiene que hacer.
Ahí está el matiz.
Por qué el tapering de maratón no debe basarse solo en porcentajes
Uno de los errores más habituales es plantear el tapering únicamente en porcentajes.
“Baja un 40% el volumen.”
“Baja un 50%.”
“Haz la mitad de kilómetros.”
“Reduce dos semanas antes.”
El porcentaje puede servir como orientación, pero no debería ser la regla principal.
No es lo mismo bajar de 130 kilómetros semanales a 70 que bajar de 45 a 22. Sobre el papel, la reducción puede parecer similar. En la práctica, el estímulo que recibe el cuerpo es muy distinto.
Un corredor que viene de 110-130 kilómetros por semana puede bajar bastante volumen y seguir corriendo lo suficiente para mantener frecuencia, tono y sensación de rutina. En cambio, un corredor que entrena 35-45 kilómetros por semana y recorta demasiado puede pasar de entrenar poco a entrenar casi nada.
Y eso, en muchos casos, no le deja fresco. Le deja apagado.
Por eso el tapering debe construirse a partir del contexto real del corredor:
- Cuánto volumen vienes acumulando.
- Cuál ha sido tu pico de kilómetros.
- Cuál ha sido tu volumen medio de las últimas seis u ocho semanas.
- Qué nivel de fatiga arrastras.
- Cómo respondes a los días de descanso.
- Qué distancia vas a competir.
- Qué perfil tienes: más resistente, más explosivo, más aeróbico o más dependiente de la intensidad.
- Qué historial tienes de lesiones.
- Cómo estás durmiendo.
- Qué estrés tienes fuera del entrenamiento.
El tapering no se calcula solo con una hoja de Excel.
Se interpreta.
El objetivo real del tapering: reducir fatiga sin perder señal
Cuando entrenas para maratón, acumulas adaptaciones, pero también acumulas fatiga.
La forma física y la fatiga conviven durante buena parte del bloque específico. Puedes estar mejorando, pero no sentirte especialmente suelto. Puedes estar asimilando entrenamientos importantes, pero notar las piernas cargadas. Puedes estar en tu mejor momento de forma y, al mismo tiempo, tener la sensación de que te falta frescura.
El tapering busca resolver ese conflicto.
El objetivo es mantener la forma y dejar que baje la fatiga.
Pero hay una trampa: si bajas demasiado la carga, no solo reduces fatiga. También puedes reducir la señal de entrenamiento.
Y esa señal importa.
El cuerpo del corredor funciona muy bien con rutinas. Si entrenas seis días por semana, tu cuerpo espera correr seis días por semana. Si haces dos sesiones de calidad, una tirada larga y varios rodajes fáciles, tu sistema se organiza alrededor de esa estructura.
Cuando en el tapering eliminas de golpe la frecuencia, los estímulos rápidos, la movilidad, las rectas, la fuerza ligera y la estructura normal de entrenamiento, puedes sentirte más descansado, pero también más torpe.
Más fresco, pero menos reactivo.
Menos cansado, pero más plano.
La clave no es descansar todo lo posible. La clave es descansar lo suficiente sin perder la sensación de corredor.
Cuánto debe durar el tapering para maratón
Para maratón, el tapering suele moverse entre 10 y 21 días, dependiendo del corredor y de cómo llegue al final del bloque específico.
Pero para muchos corredores bien entrenados, especialmente corredores avanzados que toleran volumen y frecuencia, el taper efectivo suele concentrarse de verdad en los últimos 10-14 días.
Esto no significa que hasta entonces haya que seguir entrenando como animales. Significa que la bajada más clara de carga no tiene por qué empezar tres semanas antes de forma agresiva.
Una estructura razonable para maratón podría ser esta:
Tres semanas antes: última semana fuerte o penúltima semana específica, según el plan.
Dos semanas antes: reducción moderada, manteniendo estímulos específicos.
Semana de carrera: reducción clara del volumen, activaciones cortas y máxima prioridad a descanso, nutrición y rutina.
Para corredores que llegan muy fatigados, con molestias o con un bloque especialmente agresivo, puede tener sentido empezar a descargar antes.
Para corredores de bajo volumen, en cambio, un taper demasiado largo puede ser contraproducente. Si ya entrenas poco, recortar mucho durante demasiados días puede hacer que pierdas tono y confianza.
No hay una duración perfecta para todos.
Pero en maratón, como norma práctica, suele funcionar mejor pensar en una descarga progresiva de dos semanas que en un apagón de tres.
Qué debes mantener durante el tapering
Hay cuatro cosas que conviene mantener durante el tapering: frecuencia, especificidad, intensidad controlada y tono neuromuscular.
Mantener frecuencia
Si corres seis días por semana, no tiene demasiado sentido pasar de golpe a tres días.
Puedes introducir algún descanso adicional. Puedes acortar rodajes. Puedes eliminar dobles sesiones. Puedes reducir tiradas largas. Pero la frecuencia semanal debería mantenerse bastante estable.
La frecuencia mantiene rutina, coordinación, economía de carrera y sensación de normalidad.
Para muchos corredores, especialmente los que entrenan a diario o casi a diario, dejar demasiados días sin correr puede generar más ansiedad que descanso.
Mantener especificidad
Si estás preparando un maratón, el ritmo maratón no debería desaparecer por completo.
No necesitas hacer un 2×8 kilómetros a ritmo maratón en la semana de carrera. Eso ya llega tarde. Pero sí puedes mantener pequeños bloques controlados.
Por ejemplo:
- 6 kilómetros a ritmo maratón diez u once días antes.
- 4-5 kilómetros a ritmo maratón en la semana previa, si el corredor lo tolera bien.
- Progresivos o rectas suaves para mantener sensación de zancada.
- Algún 400 controlado, más como activación que como entrenamiento.
La especificidad no debe generar fatiga. Debe recordar al cuerpo qué tiene que hacer.
Mantener intensidad, pero no buscar adaptaciones
Este punto es importante.
Durante el tapering no buscas mejorar el umbral, aumentar el VO2max ni ganar velocidad. Eso ya debería estar hecho.
La intensidad se mantiene en dosis pequeñas para conservar sensaciones, tono y coordinación.
En maratón, eso significa que no hace falta machacarse con series duras en la última semana. No necesitas demostrar nada. Unos 400 progresivos, unas rectas o unos 200 controlados pueden ser más útiles que un entrenamiento exigente.
La intensidad en tapering debe dejarte mejor de lo que estabas antes de empezar.
Si te deja tocado, no era activación. Era entrenamiento mal colocado.
Mantener tono neuromuscular
Aquí aparece una de las claves más interesantes del tapering: no basta con estar descansado. Las piernas tienen que estar despiertas.
Muchos corredores han sentido alguna vez esa sensación de piernas planas antes de una carrera. No estás cansado exactamente, pero tampoco tienes chispa. Corres y parece que te hundes en el suelo. Te falta rebote, elasticidad, respuesta.
Eso puede pasar cuando reduces demasiado el estímulo, eliminas rectas, quitas frecuencia o pasas demasiados días sin correr.
Por eso muchos corredores hacen rectas el día antes de competir. No es para ponerse en forma. Es para recordar al sistema neuromuscular que tiene que estar activo.
En maratón no necesitas la reactividad de un corredor de 800 metros. Pero sí necesitas una zancada económica, coordinada y viva.
Qué debes reducir durante el tapering
Reducir no significa eliminarlo todo. Significa recortar lo que más fatiga genera y mantener lo que más rendimiento protege.
Reducir volumen total
El volumen debe bajar, sobre todo en la última semana.
La tirada larga desaparece como tal. Los rodajes se acortan. Las sesiones específicas bajan mucho en duración. Las dobles sesiones, si las hay, normalmente se eliminan o se reducen al mínimo.
El objetivo es reducir impacto y fatiga muscular.
En maratón, esto es prioritario.
Reducir densidad
No solo importa cuántos kilómetros haces. También importa cómo de juntos están los estímulos.
Durante el tapering, conviene espaciar mejor las sesiones que tienen algo de intensidad. No tiene sentido encadenar varios días con carga media-alta cuando el objetivo es llegar fresco.
Reducir fuerza pesada
La fuerza debe ajustarse de forma clara.
Durante las últimas dos semanas, no tiene sentido meter sesiones de fuerza que generen agujetas, fatiga excéntrica importante o carga muscular residual.
Puedes mantener core, movilidad, activación, isométricos suaves, gemelo, glúteo y trabajo muy controlado. Pero la fuerza pesada, la pliometría agresiva o los ejercicios nuevos deberían desaparecer.
La semana de carrera no es momento de construir músculo. Es momento de no romper nada.
Reducir incertidumbre
Esto parece menos fisiológico, pero es igual de importante.
Durante el tapering no deberías improvisar demasiado.
- No cambies zapatillas.
- No cambies geles.
- No cambies desayuno.
- No cambies horarios.
- No cambies rutina de calentamiento.
- No pruebes una sesión nueva.
- No hagas fuerza distinta.
- No metas movilidad agresiva si no la haces nunca.
El tapering debe ser aburrido.
Y eso es bueno.
Errores habituales durante el tapering
Bajar demasiado pronto
Si empiezas a descargar de forma agresiva tres semanas antes, puedes llegar a la carrera descansado, pero plano.
Esto es especialmente habitual en corredores que tienen miedo a pasarse de carga. El problema es que, en maratón, tres semanas son mucho tiempo. Si eliminas demasiada señal durante tantos días, puedes perder sensaciones.
Seguir entrenando fuerte por miedo a perder forma
El error contrario también es frecuente.
El corredor llega bien, se pone nervioso, interpreta cualquier mala sensación como falta de forma y mete una sesión dura demasiado cerca de la carrera.
Una cosa es activar. Otra es entrenar.
En los últimos diez días, la pregunta no debería ser “¿esto me hará mejorar?”. La pregunta debería ser “¿esto me dejará mejor para competir?”.
Si la respuesta no está clara, probablemente sobra.
Eliminar la frecuencia
Quitar kilómetros tiene sentido. Quitar todos los hábitos, no tanto.
Si tu cuerpo está acostumbrado a correr casi todos los días, mantener rodajes cortos puede ser mejor que meter descansos completos en exceso.
Hay corredores que agradecen el descanso total. Otros se oxidan mental y físicamente.
Conócete.
Hacer la última tirada larga demasiado cerca
La tirada larga fuerte debe estar suficientemente lejos del maratón.
Una cosa es hacer un rodaje medio controlado dos semanas antes. Otra es meter 30-32 kilómetros muy cerca de la carrera porque “me da confianza”.
La confianza no debe comprarse con fatiga residual.
Convertir la semana de carrera en un test
La semana de carrera no se testea la forma.
No tienes que probar si el ritmo maratón sale fácil. No tienes que comprobar si podrías correr más rápido. No tienes que mirar cada kilómetro como si fuera una sentencia.
La forma ya está.
Ahora hay que protegerla.
Confundir malas sensaciones con pérdida de forma
Durante el tapering es normal sentirse raro.
Puedes dormir peor. Puedes notar las piernas pesadas. Puedes sentirte irritable. Puedes tener demasiada energía o ninguna. Puedes pensar que estás perdiendo forma. Puedes notar molestias que antes no estaban.
No siempre significa algo.
A veces el cuerpo simplemente está saliendo de semanas de carga y adaptándose a una rutina distinta.
No tomes decisiones drásticas por dos rodajes mediocres.
Tapering según el tipo de corredor
El tapering no debería ser igual para todos.
Corredor de alto volumen
Si vienes de muchas semanas de 90, 120, 140 o más kilómetros, puedes permitirte una bajada importante sin dejar de correr bastante.
Para este perfil, suele funcionar bien mantener frecuencia, reducir tiradas largas, recortar dobles sesiones y conservar pequeños estímulos de ritmo maratón y activación.
El riesgo no suele ser quedarse corto de entrenamiento. El riesgo suele ser llegar con fatiga muscular residual.
Corredor de bajo volumen
Si preparas el maratón con 35-50 kilómetros semanales, cuidado con copiar tapers agresivos.
Si bajas demasiado, puedes quedarte con muy poca carrera real durante la semana. En este caso, quizá no necesitas reducir tanto el volumen porcentual. Necesitas quitar fatiga, pero sin desaparecer del mapa.
Corredor muy resistente
El corredor muy aeróbico, que responde bien al volumen y se siente cómodo en tiradas largas, suele tolerar peor los recortes muy bruscos.
Para este perfil, mantener rutina y frecuencia suele ser clave.
No necesita muchas series rápidas. Necesita llegar fresco, pero con sensación de continuidad.
Corredor más explosivo
El corredor más rápido, reactivo o dependiente de la intensidad puede necesitar algo más de chispa.
Esto no significa hacer barbaridades antes de un maratón. Significa que puede responder bien a rectas, progresivos, 200 o 400 controlados para mantener tono.
En distancias como 5K o 10K esto sería más importante. En maratón, debe estar muy dosificado.
Corredor que llega pasado de fatiga
Si llegas al tapering muy tocado, con sueño acumulado, molestias, pulsaciones raras, irritabilidad o sensación de vacío, necesitas descargar más.
Aquí no hay romanticismo.
Si estás en un agujero, hay que salir del agujero.
Pero incluso en ese caso, descargar no significa tumbarse diez días. Significa reducir carga con inteligencia.
Ejemplo práctico de tapering para maratón
Este es un ejemplo orientativo de semana de carrera para un corredor que entrena con cierta frecuencia y quiere mantener las piernas activas sin añadir fatiga.
Lunes
Rodaje fácil de 6-8 kilómetros + movilidad suave.
Objetivo: mantener rutina y soltar piernas.
Martes
6-8 kilómetros con 4×400 metros progresivos.
No son series duras. Son repeticiones controladas, con buena técnica, sin acabar forzando.
Objetivo: activar sin fatigar.
Miércoles
Rodaje fácil de 5-7 kilómetros + rectas suaves.
Objetivo: mantener frecuencia y sensación de carrera.
Jueves
5-6 kilómetros fáciles + 4×200 metros controlados.
Objetivo: despertar piernas, no demostrar velocidad.
Viernes
Descanso o paseo suave.
Objetivo: reducir carga y priorizar descanso.
Sábado
3-4 kilómetros muy fáciles + 4 rectas.
Objetivo: llegar al cajón con sensación de piernas vivas.
Domingo
Maratón.
Objetivo: ejecutar el plan.
Este ejemplo no es una receta universal. Un corredor que entrena menos puede necesitar menos días. Un corredor que se pone nervioso descansando puede agradecer rodajes muy cortos. Un corredor con molestias quizá deba eliminar el jueves o el sábado.
El tapering se adapta. No se copia.
Tapering y fuerza: qué hacer en las últimas semanas
La fuerza tiene que cambiar durante el tapering.
Durante el bloque específico, la fuerza puede ayudarte a mejorar economía de carrera, tolerancia muscular, rigidez tendinosa y resistencia de la cadena posterior. Pero en las últimas semanas, el objetivo ya no es generar adaptación. El objetivo es mantener tono sin crear fatiga.
Dos semanas antes del maratón puedes mantener una sesión ligera, con ejercicios conocidos, poco volumen y cero agujetas.
La semana de carrera, como mucho, activación:
- sentadillas libres
- step-ups suaves
- gemelo rápido sin fatigar
- core breve
- movilidad de tobillo y cadera
Nada nuevo.
Nada pesado.
Nada que deje daño muscular.
Si una sesión de fuerza te deja agujetas a cinco días del maratón, no era fuerza funcional. Era una mala decisión.
Tapering y carga de hidratos
El tapering también se relaciona con la nutrición.
Al reducir el volumen de entrenamiento y mantener o aumentar la ingesta de carbohidratos, favoreces la reposición de glucógeno muscular. Esto es especialmente importante en maratón, donde la disponibilidad de carbohidratos puede condicionar el rendimiento de forma decisiva.
Pero hay que entender algo: durante la carga de hidratos puedes sentirte más pesado.
No necesariamente estás peor.
El glucógeno se almacena con agua. Si cargas bien, puedes pesar algo más. Puedes notar sensación de piernas llenas. Puedes sentirte menos ligero en los rodajes previos.
Eso no significa que estés perdiendo forma.
Significa que estás llenando el depósito.
Lo que no debes hacer es improvisar la nutrición durante la race week. La carga de hidratos, los geles, el desayuno, la cafeína, la hidratación y los horarios deberían estar probados antes.
La semana de carrera no es un laboratorio. Es una ejecución.
Tapering para 10K, media maratón y maratón: diferencias principales
Aunque este artículo esté centrado en maratón, conviene entender que el tapering cambia según la distancia.
Tapering para 10K
En 10K necesitas más chispa. La intensidad puede mantenerse algo más cerca de la carrera, siempre con volumen reducido.
Puedes incluir series cortas, 200, 400 o bloques a ritmo de competición, pero sin acumular fatiga.
Tapering para media maratón
La media maratón está en un punto intermedio.
Necesitas llegar fresco, pero también mantener umbral, ritmo específico y eficiencia. Suele funcionar bien una reducción moderada del volumen y pequeñas dosis de ritmo de media o umbral controlado.
Tapering para maratón
En maratón manda la gestión de la fatiga muscular.
No necesitas llegar con una chispa brutal. Necesitas llegar con piernas frescas, glucógeno alto, buena economía, sistema nervioso despierto y cero fatiga residual innecesaria.
El maratón no premia al que más se activa. Premia al que mejor conserva.
Cómo saber si estás haciendo bien el tapering
No hay una señal perfecta, pero hay indicadores útiles.
Vas bien si:
- Duermes razonablemente bien
- Las pulsaciones en rodajes fáciles se estabilizan
- Las piernas van soltándose poco a poco
- Los ritmos controlados salen sin sensación de esfuerzo excesivo
- No acumulas agujetas
- No tienes molestias nuevas relevantes
- Llegas con ganas de competir
- Mantienes rutina sin ansiedad excesiva
Vas mal si:
- Te notas cada vez más cansado
- Conviertes cada rodaje en un test
- Te cuesta frenar
- Metes intensidad para calmar inseguridad
- Descansas tanto que te sientes torpe
- Cambias demasiadas cosas
- La fuerza te deja tocado
- Te obsesionas con cada mala sensación
El tapering perfecto no siempre se siente perfecto.
A veces llegarás a la carrera con dudas. Es normal.
Lo importante no es sentirse increíble cada día de la semana previa. Lo importante es llegar al domingo con la fatiga baja y el sistema preparado.
Mi enfoque para el tapering de maratón
Mi forma de entender el tapering ha cambiado bastante.
Antes era fácil pensar que la clave estaba en descansar mucho, bajar muchísimo el volumen y confiar en que las piernas aparecieran el día de la carrera. Pero cuando entrenas con cierto volumen, haces fuerza, acumulas semanas exigentes y preparas un maratón con objetivo ambicioso, te das cuenta de que no quieres llegar simplemente descansado.
Quieres llegar fresco, pero operativo.
Para mí, eso significa mantener frecuencia, reducir volumen de forma clara, conservar pequeñas dosis de ritmo maratón, hacer activaciones cortas y eliminar cualquier estímulo que pueda dejar fatiga residual.
No quiero llegar al maratón con la sensación de haberme apagado durante diez días.
Quiero llegar con ganas de correr, con las piernas despiertas y con la cabeza tranquila porque no he hecho nada raro.
El tapering, bien hecho, debería ser casi aburrido.
Y precisamente por eso funciona.
Conclusión: el tapering no te pone en forma, te deja usar la forma
El tapering no va a salvar una mala preparación.
Pero sí puede estropear una buena.
Si llegas corto de entrenamiento, no lo vas a arreglar en la semana previa. Si llegas pasado de fatiga, seguir apretando solo va a empeorar el problema. Y si llegas bien, lo más inteligente es no tocar demasiadas cosas.
La preparación ya está hecha.
Ahora se trata de bajar fatiga, mantener frecuencia, conservar tono, cuidar la nutrición, dormir lo mejor posible y no convertir la semana previa en un festival de decisiones absurdas.
El objetivo del tapering no es hacerte más fuerte.
Es dejar que se vea lo fuerte que ya estás.
Descarga la guía de tapering para llegar al maratón con las piernas despiertas
Si estás preparando un maratón y quieres organizar bien las dos últimas semanas antes de competir, he preparado una guía práctica de tapering para corredores.
Incluye cómo reducir volumen, qué intensidad mantener, cómo ajustar la fuerza, qué hacer en race week y cómo evitar los errores más habituales antes de la carrera.


